jueves, 28 de abril de 2011

El Hilo Conductor: Los Caminos



Se dice que los caminos comenzaron con el paso repetido de animales , insectos u hombres por un terreno, pero quizás esto no es suficiente, para que repetidamente se pase por un lugar es porque hay un destino que alcanzar y cuantos más lo alcanzan más se refuerza la huella que pasa a ser una senda. Avanzando en esta reflexión, vemos que las hormigas exploradoras parten sin un rumbo preciso, pero una vez que identifican una fuente de alimento, el rastro que van dejando con sus feromonas es identificado por el resto de las hormigas como el camino a seguir. Lo que rompe la simetria u homogenizacion es de alguna manera un atractor que facilita la orientacion de las partes del sistema a preferir volver a pasar por los mismos lugares por los que han pasado otros partes, ya sean estas particulas inanimadas, o animadas.
Yo pensaba que el motor de esto debia ser una forma de buscar un recorrido de menor energia, pero parece tener mas peso una eficiencia en la ruptura/recuperacion de la homogenidad, que puede dar lugar, o no a una dinamica de optimizacion de la energia.
Me explico, una fila de hormigas muchas veces hace su camino pasando por arriba de una piedra, lo que las hace consumir mas energia que si bordearan la piedra, pero claro esto es evidente para nosotros desde un punto de vista visual. Quizas si nos guiaramos por el “olfato”, el bordear la
piedra haría mas facilmente desaparecer la traza aromatica que si treparamos por la piedra, con lo que ese camino es optimo para el sistema perceptivo de la hormiga, como un camino del punto más bajo lo es para el agua, o la menor distancia entre dos puntos y que requiera menor esfuerzo lo es para el hombre. Mi hipótesis es que los caminos surgen según dos etapas: 1) dado un sistema homogéneo (sabana, plano, desierto, baño térmico, etc.) una perturbación en la homogeneidad constituye un atractor 2) Las piezas móviles del sistema en obsrrvacion rompen su inercia confluyendo hacia el atractor y dando lugar a un camino preferencial, que devuelve cierto grado de homogeneidad al sistema como totalidad.
Esta dinámica de la forma en que surge un “camino” parece constituir una propiedad inherente al universo que aún no está reflejada en leyes claras; voy a dar ejemplos orientativos para señalar hacia donde apunto. Tomemos por ejemplo el fenómeno LASER (Light Amplification by Stimulated Emision of Ratiation), en un sistema optico normal, los electrones suben y bajan al azar entre orbitales emitiendo u absorbiendo radiación, aunque a nivel macroscopico digamos que esta en equilibrio estadístico, a nivel microscopico la heterogeneidad es muy elevada localmente; si en cambio logramos bombear ordenadamente todos los electrones hacia un orbital logrando una homogenizacion microscopica en lo que se denomina un estado metaestable, esa homogeneidad micro y macroscopica crea la condicion 1), cuando en ese estado disparamos un fotón, se produce una caida de todos los electrones simultaneamente desde ele estado metastable y generandose una emision simultanea de radiacion es decir 2) un “camino” elegido por todos los electrones cuyo resultado es un pulso “laser”. Ahora un ejemplo social,1) la homogeneizacion del pensamiento colectivo, puede dar lugar a 2) un atractor al que todos siguen, es decir el camino “elegido”, llamese, político, religión, guia espiritual, o “revolución”. En un espacio tetradimencional homogéneo, la aparición de una masa que lo curva da lugar a la gravedad, y esta marca el camino que es la atracción de los objetos entre sí. A nivel neurológico, el interés por algo o por alguien, “distingue” a ese algo o alguien entre la homogeneidad de percepciones y establece un camino de aproximacion. La memoria sigue el mismo proceso. En las autopistas de la información, se busca “distinguir” determinada información para que los buscadores creen caminos hacia ella. En un chiste, la ruptura de la homogeneidad de lo “esperado” en el razonamiento planteado, dispara el “camino” de la risa. Pienso que habría que reflexionar y caracterizar más esta dinámica que está asociada al concepto “camino” y que parece tener connotaciones más profundas...

martes, 8 de febrero de 2011

El Hilo Conductor: Las Fuentes



El agua es un elemento vital para la vida. Los seres humanos han almacenado y distribuido el agua durante siglos. En la época en que el hombre era cazador y recolector el agua utilizada para beber era agua del río. Los asentamientos humanos se producían siempre cerca de lagos y ríos. Cuando no existían lagos y ríos las personas aprovechaban los recursos de agua subterráneos mediante pozos. Cuando la población humana comienza a crecer de manera extensiva, comienzan a hacerse canalizaciones de agua empezando a desarrollar los sistemas de transporte y distribución del agua. Este transporte se realizaba mediante canales sencillos, excavados en la arena o las rocas y mas tarde se comenzarían a utilizar tubos huecos. Por ejemplo en Egipto se utilizan árboles huecos de palmera mientras en China y Japón utilizaban troncos de bambú y más tarde, se comenzó a utilizar cerámica, madera y metal. El agua solía llevarse asi hacia las fuentes públicas y privadas.
Las fuentes en un inicio se hallaban en las plazas o lugares céntricos de los pueblos para abastecer de agua a los habitantes y calmar la sed de sus animales. Solían ser lugares de encuentro que propiciaban las relaciones sociales de la comunidad.
En algunas culturas, como la islámica, las fuentes, además de su utilidad para abastecer agua, adquirieron connotaciones artísticas y prácticas como elementos aclimatadores.
En Europa, los artistas y arquitectos renacentistas mostraron su ingenio y destreza en hermosos diseños de fuentes, tanto públicas como de uso privado, culminando en los desbordantes y complejos conjuntos escultóricos que muestran las fuentes del arte barroco.
Es natural que La Fuente se haya ido incorporando como un elemento simbólico del inconsciente colectivo a tal punto que en nuestro lenguaje cotidiano utilizamos ese concepto primigenio de recurso donde nutrirse de agua potable como idea aplicada a un sin número de circunstancias diversas, asi por ejemplo hablamos en Física de fuente de luz o fuente de un campo; en informática de código fuente, en electrónica fuente eléctrica, fuente de energía, fuente de alimentación, en metodología de investigación hablamos de fuentes históricas, fuentes documentales, fuentes del derecho, fuentes arqueológicas.
De esta manera, a partir de un recurso tan vital como es el agua y de lo que en un momento histórico representó en los asentamientos humanos el punto donde abastecerse, hemos creado un símbolo polisémico cuya fuente nos pasa desapercibida :)

martes, 1 de febrero de 2011

El Hilo Conductor: Los Zapatos




Parece ser que la historia remonta la existencia del calzado a 10.000 años AC es decir finales del paleolítico puesto que se han encontrado vestigios que sugieren su presencia en pinturas rupestres de España y del sur de Francia, sin embargo Erik Trinkaus, un antropólogo físico sostiene que su uso comenzo en un período comprendido entre 40000 y 26000 años atrás, para ello se basa en la disminución del grosor de los huesos de los pies que tuvo lugar durante ese período. Mas allá de sus formas y materiales, los calzados parecen haber estado ligados siempre a una imagen de rango social e incluso adquirieron connotaciones de símbolo en ritos y mitos en todas las culturas, así por ejemplo en la Biblia Ruth 4:7 se señala:
Había desde antaño la costumbre en Israel, tocante a la Redención y las transacciones, que para dar vigencia a cualquier asunto uno se quitaba la sandalia y la daba al otro. Y esto Servía de testimonio en Israel.
Otra costumbre hebrea era tachonar las suelas de los calzados femeninos con el nombre de su amado para que cuando caminaran quedara impreso en la tierra.
En la cultura china, por ejemplo en el siglo X se estableció un ideal de belleza femenina que asociaba un gran erotismo a los “pies de loto”, una deformación lograda vendando los pies y usando un calzado minúsculo que además aseguraba que las niñas tuvieran que caminar con pasitos cortos, no pudiendo alejarse mucho de sus casas, esta costumbre se propago por toda china y fue prohibida recién en 1911 quedando constancia de el último caso de aplicación de esta horrible tortura zapateril en 1957. Los griegos en un principio andaban descalzos y llevaban colgadas sandalias para usarlas sólo cuando eran necesarias, pero luego su uso se fue popularizando llegando a tener distintos calzados con distintas funcionalidades, asi por ejemplo los Krepis sólo podían ser utilizados por los hombres libres. Los romanos en cambio no gustaban andar descalzos pues ese era un símbolo de esclavitud, en Roma, colores, materiales y formas del calzado eran determinados de acuerdo al status: el rojo, por ejemplo, era exclusivo de los emperadores; los cónsules usaban zapatos blancos; los senadores zapatos marrones con cuatro cintas negras de cuero atadas con dos nudos y las legiones llevaban unos botines flexibles, cómodos y resistentes con los dedos descubiertos –los Campagi Campagus- a los que a veces se adicionaban trozos de hierro para mayor protección.
En la mitología vemos como gracias a las sandalias aladas prestadas por Mercurio, Perseo vence a la Gorgona, o cómo el ingenioso gato pide a su dueño unas botas para urdir un plan para salvar a su dueño de la pobreza (El Gato con Botas de Perault); o las botas de las siete leguas que Pulgarcito roba al ogro para convertirse con ellas en mensajero del rey (analogia con Mercurio y sus sandalias aladas que hacen de él el mensajero de los dioses). La cenicienta es otro cuento que se resuelve a través del calzado y la imagen de la primer pisada en la luna quedará grabada en la memoria de la humanidad como un hito de superación planetaria. De esta manera vemos cómo un mero objeto que ha acompañado la evolución de la humanidad ha logrado un lugar muy especial en cuanto objeto material y como símbolo polisémico del inconsciente colectivo.

Ecos y Reflejos: ¿Angustia?



¿angustia?
En este mundo consumista que hemos creado, las tareas cotidianas se nos acumulan dando muy poco lugar a la reflexión, ya Maslow había señalado en su famosa pirámide que mientras no se satisfacen las necesidades primarias asociadas a la supervivencia, no surgen las llamadas necesidades superiores, y que los comportamientos surgen de las necesidades insatisfechas, puesto que las necesidades satisfechas no generan comportamientos. Ahora, viendo nuestra sociedad, me pregunto si no se nos ha logrado engañar creando necesidades primarias ficticias de manera tal que la raíz de la angustia individual está en esa huida hacia adelante en la esperanza de conseguir ser algo – ojo, no digo ser alguien, porque eso requiere tomar conciencia de donde estamos y quienes somos y llegar a niveles de reflexión sobre lo que es la autorealización, sino que lo único que parece importarnos es realizarnos como “algo” es decir un mero objeto y a un nivel casi asociado al nivel de las necesidades fisiológicas.

Pienso que la imposición de “roles” y la homogeneizacion de prototipos de consumo nos dibujan como meras piezas de una maquinaria, como nichos potenciales de consumo. Asi, ser algo es ser un prototipo consumista de alguna de las estanterías preclasificadas por la picacarne de la publicidad y el marketing. Hay estanterías para todos los colores y todos los gustos, y con poderosas luces de neón, musiquillas pegadizas, o cuentas de cristal, nos presentan la oportunidad de “identificarnos” con alguno de esos prototipos. Tribus urbanas, OT, GH, programas del corazon, pasa palabra, futbol, partidos politicos, etc. Todo son cantos de sirenas del mismo monstruo de mil cabezas. Lo curioso es que a ese monstruo lo hemos creado nosotros mismos, como el Dr. Frankestein a su criatura. La no pertenencia a alguna de esas estanterías nos plantea una angustia que nos impulsa a un comportamiento consumista, como la zanahoria delante del burro, es decir lo inalcanzable por ser ireal que nos aleja cada vez mas de ser realmente alguien.

viernes, 18 de junio de 2010

El falangista, el comunista y el ideario kantiano


Extraido del blog "el boomerang" de Victor Gómez Pin


Tras un doble coloquio en Madrid, por un lado con colegas psiquiatras en la Universidad Autónoma y por otro lado con el filósofo Fernando Savater en casa de éste, el instigador de ambos encuentros, mi amigo José Lazaro, profesor de Historia de la Medicina, me escribe una larga carta de la que hoy extraigo los siguientes párrafos:

"Sigamos dándole vueltas, Víctor, que me parece muy escaso lo que he logrado aclarar y mucho lo que me queda por entender [...] Tú sueles invocar las máximas subjetivas de acción kantianas como criterio para determinar la intrínseca nobleza de un buen proyecto emancipatorio e instaurador de la justicia en la comunidad humana. ¿En qué se diferencia lo que los filósofos llamáis "máximas subjetivas de acción" y lo que los simples aficionados a la especulación llamamos "buenas intenciones"? Y, esa diferencia, que seguramente existe y tú puedas explicarme, ¿logra evitar el conocido riesgo de que de máximas subjetivas de acción esté el infierno lleno?

Tú sitúas la nobleza racional del proyecto emancipatorio en el pensamiento que logra "poner de relieve como las estructuras alienantes del orden social determinan todos los aspectos de la vida y hacen imposible la realización de la esencia humana". Por el contrario, denuncias como ideologías alienantes los "sistemas de creencias que te permiten no enfrentarte a lo real". No consigo ver, Víctor, esa diferencia esencial entre nobles pensadores que nos iluminan e infames profetas que nos confunden. Veo en todos los pensadores que me interesan rasgos humanos, demasiado humanos, de lucidez y confusión, de clarividencia y ceguera, de nobleza y debilidad, de generosidad y miseria. En muy distintos aspectos y en muy diferente grado. Esas diferencias son las que me lleva a frecuentar más a unos y a evitar en lo posible a otros..."

La carta de Jose Lazaro ilustra el problema desde diferentes ángulos que conciernen a la religión cristiana, a las ideologías ecologistas radicales, o a la dificultad de discernir entre la actitud subjetiva de un falangista ingenuo que se creía las patrañas de la revolución social para el bien de España y la de un revolucionario comunista que, de hecho, contribuía a afianzar el orden estalinista. Intentaré responder a varias de sus preguntas, retomando en cada momento párrafos de la carta, pero empezaré hoy por la última, la cuestión de la diferencia entre la máxima subjetiva de acción entre revolucionarios y fascistas: entre afiliados comunistas durante la República (después resistentes al franquismo) y falangistas, por poner el ejemplo más cercano a nosotros.



Cuando la buena fe es a costa del juicio

En la carta de José Lázaro se indica algo muy razonable, a saber: no estaba excluido que el falangista actuara motivado por algún ideario de fraternidad o de liberación. De hecho creo que tal era el caso de algunos de los que hablaban de una revolución social y que se sintieron decepcionados al constatar la violencia que para los débiles supuso el régimen del general Franco.

No obstante algo de la verdad de la cosa deberían haber olfateado al ver los grupos sociales que constituían cuando menos compañeros de viaje: clero feroz, terratenientes despóticos, patriotas fanatizados, nostálgicos de un imperio que había supuesto la sumisión de pueblos enteros, etcétera...Había muchas razones para sospechar que las ideas liberadoras falangistas eran tapadera para una fuerza de hecho reactiva. Reactiva contra un ideario racional, un ideario que, en última instancia, apuntaba a que se dieran las condiciones sociales de realización de la humanidad.

Ideario ciertamente optimista, cuyo punto de partida es que todo individuo humano (al igual que los individuos de las demás especies animales) tiende a actualizar las potencialidades de su naturaleza, y que, residiendo el rasgo esencial de esta naturaleza en la capacidad racional y lingüística, todo individuo humano tiende a vivir de manera inteligente ("todos los humanos en razón de su propia naturaleza tienden a eidenai- inteligir" dice desde el arranque de la Metafísica Aristóteles). Ideario afirmativo que, al constatar que el orden social efectivo hace imposible tal realización de la naturaleza propia...conduce a levantarse contra el mismo, en la "Toma de la Bastilla" y en la "Toma del Palacio de Invierno".



Significado del "muera la inteligencia"



Sin duda, como me señalaba Fernando Savater, la subjetividad del nazi que se complacía en la persecución y tortura de judíos, no puede ser homologada a la del falangista que creía actuar por el bien general de España. Pero este falangista "de buena fe" actuaba contra razón, pues la pretendida bondad de su causa no toleraba un análisis. Era imposible sostener lucidamente que la acción falangista o franquista tenía como objetivo alcanzar un orden social en el que la fertilización de la razón y el lenguaje (a través del arte, la ciencia y la filosofía) serían la muestra de que en cada hombre en particular estaba actualizándose aquello a lo que por naturaleza el hombre está llamado.

Y de hecho ni falangistas ni franquistas creían que tal fuera nuestra naturaleza, no creían que el objetivo de la vida humana fuera la riqueza concreta del espíritu, es decir, la fertilización de las capacidades cognoscitivas y creativas del conjunto de los humanos. En este sentido el "muera la inteligencia" era algo más que chulesca expresión de un militar desubicado; expresaba la renuncia al eidenai aristotélico, y hasta el deseo de erradicar en todos y cada uno la aspiración a inteligir; era en suma un signo de profundo nihilismo.

Nada de esto en la tremenda explosión espiritual que conduce a la Bastilla o al Palacio de Invierno. La realización de la condición humana, la eclosión de las potencialidades del ser de razón y palabra, era el fin que, más o menos oscuramente, determinaba las subjetividades, determinaba la máxima subjetiva de acción. Por eso mismo "la Terreur" y otras derivas de la Revolution debió ser algo tan doloroso para los que se alzaron contra "l'Ancien Régime". Como fue doloroso para los militantes comunistas del Paris de mis años mozos el descubrir que la persecución de los homosexuales por el régimen cubano era algo más que propaganda del imperialismo. Pues en ambos casos se trataba de signos de un fracaso esencial, un fracaso en las tentativas del hombre para alcanzar aquello a que está llamado, un fracaso realmente de la razón humana, un fracaso en lo que constituye nuestro rasgo genuino, un fracaso de nosotros mismos...nada que ver con los fracasos de aquello que desde el principio nos aliena.

Quizás estamos condenados a no alcanzar un orden social que permita la plena asunción por el hombre de su condición de ser racional y lingüístico, quizás este ideario genere inevitablemente distorsiones que suponen grandes males. Pero no por ello hemos de abrazar la alternativa consistente en que los humanos vivan entre la esclavitud y la distracción, que hace la esclavitud soportable. Menos aun cuando esta alternativa aparece como resultado de un movimiento feroz, tendiente a abolir los espacios de libertad ya efectivamente alcanzados. Repito que un falangista lúcido no podía dejar de desconfiar de los compañeros de viaje que apoyaban su pretendida revolución. ¿O es que la confluencia de señoritismo agrario, moral asfixiante del clero, estrategias anti-republicanas de una burguesía amenazada en sus intereses, etcétera, no constituían indicios suficientes de que tras la retórica falangista se escondía un movimiento contrario a los esbozos de emancipación, un movimiento literalmente reaccionario, no sólo enemigo de ámbitos de libertad a alcanzar, sino supresor de libertades ya alcanzadas?



"...válido para todo ser razonable"

Siempre he pensado que tras la Revolución de Octubre (y no sólo tras la Revolución Francesa) se encuentra una exigencia acorde con la convicción kantiana de que la razón y el lenguaje (es decir, aquello que marca nuestra radical singularidad entre las especies animadas) han de ser erigidas en causa final de nuestra práctica, y que ello pasa por garantizar que la esclavitud social no aleje de tal perspectiva a una parte de la humanidad. Aunque no sea explícitamente reflexionada, es legítima toda "máxima subjetiva de acción" movida por este ideario. Por hoy me limito a citar un párrafo clave de Kant:

"La máxima es el principio subjetivo de la acción y debe ser diferenciado del principio objetivo, es decir de la ley práctica [ley por adecuación a la cual se mide el carácter moral de un comportamiento]. La máxima determina en base a las condiciones del sujeto (muy a menudo en base a su ignorancia, o bien a sus inclinaciones) y constituye así el principio en conformidad al cual el sujeto procede, mientras que la ley es el principio objetivo, válido para todo ser razonable, el principio en conformidad al cual debe proceder, o sea un imperativo"

Cuando haya dado respuesta a los otros interrogantes de la carta de José Lazaro retomaré este texto de Kant. De momento me atrevo a sostener lo siguiente: al combatir la moral asfixiante del clero, el imperialismo nostálgico, la negación de la igualdad entre lenguas (concretamente las que se hablan en España), los empresarios cuyo interés objetivo (determinado por la efectivamente feroz competencia) pasaba por la sobre-explotación de sus trabajadores, el señoritismo feudal, etcétera, el revolucionario actuaba en conformidad al "principio objetivo, válido para todo ser razonable"; al aliarse con todo ello la actuación del falangista se resistía al mismo.

viernes, 30 de abril de 2010

Reflexión



El rocío sólo se da en pequeñas gotas tras una noche de templada sabiduría, igual que el amor, no es el caudal sino su esencia lo que lo distingue de una catarata de emociones.

Pequeñas cosas contienen a veces universos enteros: el instante en que se cruza una mirada, o una palabra clave en una frase pueden allanar territorios escarpados derrivando montañas ancestrales; pero también pueden crear tortuosos caminos y aterradores peñascos.

Las Grietas



Cuando todavía no se había descubierto el hierro el hombre ya había percibido que para cortar una roca era necesario insertar una cuña de madera humedecida en ciertas grietas de su estructura, con ello lograba que la mole se desprendiera de la cantera. No cualquier grieta produce este efecto, lo mismo, en la talla de diamantes es sabido que existen determinados puntos en los que el tallador puede golpear para lograr facetar y tallar la piedra más dura conocida. En la historia, y hoy en día, podemos ver como pequeños cambios en circunstancias y lugares adecuados produjeron revoluciones, la subida o decadencia en poco tiempo de movimientos sociales.

Los ilusionistas hacen uso de las grietas perceptivas para hacer aparecer o desaparecer “mágicamente” delante de los espectadores los objetos que toma por “reales”, el humorista hace uso de las grietas que se producen en el cambio de contexto inesperado para provocar la risa como efecto, el embaucador aprovecha las grietas provocadas por el conjunto de reglas, suposiciones y creencias del embaucado para timarlo. Pero también grandes descubrimientos se hicieron a través de las grietas de los pensamientos, en general cuando todo parece estar establecido y el modelo aceptado por toda la comunidad, aparece algún “genio” que se aparta del modelo, mete el dedo en la llaga del mismo y encuentra una grieta que abre nuevas puertas.

Todo esto me ha llevado a pensar que el verdadero andamiaje no es la estructura perceptible, aquella que en consenso describimos como “realidad” y a la que ponemos etiquetas en cada uno de sus aspectos, sino el conjunto de grietas que posee y que al igual que “la otra cara de la moneda” no pueden existir una sin otra, sin embargo en la red de grietas es en donde está la dinámica acelerada y quién conoce esa estructura puede pasar de un lado a otro del muro, derribarlo con un grito y reconstruirlo con una mirada.